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CAPÍ TULO V   El acusativo depende, de muchas formas, de la preposició n. Los giros eo Romam, in rus. La exclamació n exige verbo. Se rechaza la siné cdoque de los gramá ticos. Dos acusativos no son regidos por un mismo verbo.           El acusativo, si no es sujeto de un infinitivo, como en me amari, u objeto de un activo, como en ama litteras, siempre depende de una preposició n, como en uixit annos centum, latus pedes uiginti, eo Romam, niger oculos.           Se preceptú a que el tiempo continuo y la medida ha de ponerse en acusativo sin preposició n, como en studui decem annos, pendet libras triginta. Esto es falso efectivamente, ese acusativo se explica porque se sobreeentiende la preposició n, y no porque signifique tiempo. Decimos, en efecto Commoda mihi librum in decem menses, o intra quinque dies y decimos tambié n: Vixit annos centum, y per annos centum y ante annos centum y centum annis. En fin, gracias a que se sobreentiende o está apuesta una preposició n, se puede usar el acusativo o el ablativo Ciceró n dice con mucha frecuencia: aliquot per annos per eos dies per decem menses Livio: Obsidio uix in paucos dies tolerabilis Horacio: Quod et in hunc annum uiuat et plures Plinio, en el libro 15: Atque tertium ante diem scitote decerptum Carthagine Suetonio: Sed in reliquum anni tempus curia abstinuit en las frases pridie Compitalia, pridie ludos, Erasmo y otros sabios confiesan que falta una preposició n. Quintiliano piensa que es solecismo cuando alguien dice: Veni de Susis in Alexandriam pero se engañ a y engañ a a toda la chusma de gramá ticos y es que yo me atreverí a a jurar sagradamente que no sé si he encontrado má s testimonios con preposició n o sin ella me da la impresió n, sin embargo, de que he leí do má s con preposició n, de los cuales voy a exponer algunos, ya que exponerlos todos serí a infinito. En primer lugar, esta opinió n mí a la confirman los oradores griegos, que casi siempre ponen una preposició n a los nombres de lugares. Los poetas, sin embargo, haciendo uso de su derecho, unas veces ponen y otras no, la preposició n. Augusto Cé sar, segú n el testimonio de Suetonio, añ adí a siempre las preposiciones a los complementos, ya que gustaba de una forma de hablar clara y rehuí a la ambigü edad. Pero nuestros gramá ticos pensaron que en Eo Romam, uenio Roma los complementos funcionan como adverbios. ¡ O crasa ignorancia! ¿ Acaso cuando los griegos dicen γλαύκας εἴς Ἀθήνας, y los latinos Noctuas Athenas, en el caso del griego estamos ante un acusativo y en el caso de latí n ante un adverbio? de igual forma, πλεύσειν εἴς Ἀντικυρας equivale a nauiget Anticyras. Y seiscientos ejemplos de este tipo. Ademá s, si fueran adverbios, ¿ có mo se explica que acepten adjetivos, como en Ovidio: Atque aliquis doctas iam nunc eat, inquit, Athenas?           Pero como estos gramá ticos hacen poco caso a los argumentos, demostré moslo con testimonios Ciceró n, en el libro 6 de las Cartas a Á tico: In Pyraea cum uenissem el mismo en el libro 7: Enaui egressum in Pyraeum el mismo, en el mismo libro, da muchas reglas sobre el uso de la preposició n in con el nombre Pireo, reglas que é l mismo no observa, como lo demuestra claramente en el libro 3 de Cartas a Á tico: Quod a Bibone subito discessimus el mismo: Nisi cum ab Epheso ante aliquando profectum el mismo: Nec me in Arpinum hoc tempore abdam el mismo: is ad Messanam uenturum esse dicebatur el mismo: De illius ab Alexandria discessu y en el libro 8: A Brundisio absum propius en el mismo sitio: Ne citius ad Brundisium, quam opus sit, acceserit el mismo: Dum certum nobis ab Essernia de eo quod audieram referretur el mismo, en Cartas a familiares: Tertio die abs te ad Aliciam accesseramus en las mismas cartas: Ab Epidauro naui aduectus y ab Athenis proficisci en las mismas cartas: Ipse iter ad Mutinam dirigerem en las mismas cartas: Fugisse a Mutina uideretur en las mismas cartas: Exclusis etiam ab Antiochia en las mismas cartas: Nunciatum esse quatridui iter a Laodicea abfuisse el mismo: Antonii reditus a Brundisio el mismo, en el libro 3 de Verrinas: Hoc ille nauigio ad omnes populi Romani hostes usque ab Diano, quod in Hispania est, ad Sinopem, quae in Ponto est, nauigauerunt el mismo, en el libro Sobre la vejez: Miles profectus sum ad Capuam, quinto anno post ad Tarentum quaestor, ejemplos en los que Erasmo llama la atenció n sobre el uso de la preposició n.           Pero los aficionados a la gramá tica señ alan, en contra de nuestra doctrina, que una cosa es eo Romam y otra eo ad Romam, pues con eo Romam nos referimos a la propia ciudad, y con eo ad Romam nos referimos a los lugares cercanos a ella. Delira, pues, Livio, quien en el libro 5 escribe con frecuencia Veios y ad Veios con el mismo sentido y en el siguiente ejemplo del libro Sobre la vejez, profectum sum ad Tarentum quaestor, el complemento ad Tarentum no se refiere a los lugares cercanos a Tarento Cé sar, en el libro 3 de la Guerra civil: Prius Cassius ad Messanam nauibus euocauit si quisiera coger testimonios de Tito Livio, nunca acabarí a Curcio, en el libro 4: 1am peruenerat ad Arbelam, uicum nobilem sua clade facturus Plauto, en Pseudolo: Quin iam quidem illam in Sycionem ex urbe abduxit modo el mismo, en Trinummo: Quando hinc iturus est ipse in Seleuciam el mismo, en Menecmos: Geminus qui Syracusis habet, hodie in Epidamnum migrauit el mismo, en Bacchides: Nam ut in Ephesum hinc abii, ex Epheso huc ad sodales litteras misi en el mismo sitio: Ibo in Piraeum el mismo, en Pseudolo: Illam in Sycionem ex urbe abduxit modo en la misma comedia: Ex Sycione huc peruenisti Terencio, en Eunuco: Heri aliquot adolescentuli coiimus in Piraeum Propercio, en el libro 3: Magnum iter ad doctas proficisci cogor Athenas Marcial: Tybur in Herculeum migrauit nigra Lycoris. A todos estos ejemplos, añ ade multitud de proverbios, como Nauiges in Massiliam, y E Massilia uenisti.           Añ aden los gramá ticos a su ineptitud la doctrina de que los nombres de provincias no pueden ponerse sin preposició n que, consiguientemente, Italiam ueni es un uso poé tico. Esta idea será rechazada cuando hablemos de la elipsis de las preposiciones.           Rus y domus admiten preposició n en los dos nú meros. Consulta el capí tulo sobre la elipsis de las preposiciones.           En los giros O curas hominum, en quatuor aras, ecce hominem falta algú n verbo. Consulta el capí tulo sobre la elipsis de los verbos, concretamente el caso de audio, o narro, o aspicio.           Los giros Fractus membra, caetera Graius, albus dentes, son explicados por los gramá ticos como una absurda siné cdoque, cuando en realidad son giros griegos, y se explican como elipsis falta, en efecto κατά, como veremos en el capí tulo sobre la elipsis de las preposicones.           Un verbo no puede regir dos acusativos de distinta especie, ya que un mismo eficiente no puede hacer por igual al mismo tiempo dos cosas diferentes. No se dirá , en efecto, Amo patrem literas, sino amo patrem, y amo literas. Tampoco los filó sofos aceptan que el mismo sujeto tenga dos predicados. Pero los anticuados gramá ticos dicen que esto es una construcció n muy enfá tica hablan, en efecto, de tres tipos de construcciones: enfá tica, bastante enfá tica, y muy enfá tica pero digamos de ellos que está n muy enfá ticamente locos y vayamos con prisa a nuestro propó sito. Ellos adujeron pocos verbos que rijan dos acusativos, como doceo, moneo, posco pero entre ellos incluyeron algunos que realmente nunca llevan dos acusativos, como dedoceo, postulo, peto, induo, exuo, cingo, calceo, excalcio. Pero, dicen, es suficiente con que estos verbos se encuentren en pasiva con acusativo, como accingitur ensem induitur loricam postulatur pecunias ¡ O dé bil argumento! ¿ Por qué , por esta misma razó n, no añ aden a esta su cuarta especie de verbos los innumerables que pueden aceptar estos acusativos en pasiva, como Dido uultum sermone mouetur, y Dido expleri mentem nequit, y Carpitur attonitos sensus? Pero de estas cosas hablaremos con má s extensió n al hablar de la elipsis de las preposiciones griegas. |
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