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Agradecemos a Susana Andrés el envío de estos textos.
 
Textos clásicos
 
Lírica tradicional
Anónimo
Ojuelos graciosos, que os estáis riendo del que está muriendo.
Ojos tan hermosos, doleos de mín, no me deis la fin, basten mis enojos. Miradme, mis ojos, aunque sea riendo del qu’está muriendo.
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Canción de Quirós (siglo XV – XVI?)
Dos enemigos hallaron Las hadas, y a mí me los dieron: Mis ojos, que me perdieron, Los vuestros, que me mataron.
Y siendo yo maltractado, Muestra Amor esta crueldad, Que pidiendo yo amistad, Ni solo soy escuchado. Contra mí solo se armaron, Así que me destruyeron, Mis ojos, que me perdieron Los vuestros, que me mataron.
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Violeta Parra Ojos negros (Siglo XX) (canción tradicional, elogio a los ojos oscuros, ella se enamoró de un sueco y cambió la letra)
Ojos negros matadores, Por qué me tratáis así, Tan alegres para otros Y tan tristes para mí.
Ojos negros y pardos Son los comunes Los que a mi me fascinan Son los azules...
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Renacimiento Gutierre de Cetina (c.1510-1554)
Ojos claros, serenos, Si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados? Si cuanto más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os mira, no me miréis con ira, porque no parezcáis menos hermosos. ¡Ay tormentos rabiosos! Ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos.
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Garcilaso de la Vega (1501-1536)
De aquella vista pura y excelente Salen espíritus vivos y encendidos, Y siendo por mis ojos recebidos, Me pasan hasta donde el mal se siente
Éntranse en el camino fácilmente Por do los míos, de tal calor movidos, Salen fuera de mí como perdidos, Y amados d’aquel bien qu’stá presente.
Ausente, en la memoria la imagino Mis espirtus, pensando que la vían, Se mueven y se encienden sin medida
Mas no hallando fácil del camino Que los suyos entrando derretían Revientan por salir do no hay salida.
Romanticismo Gustavo Adolfo Bécquer Rima   III
Hoy la tierra y los cielos me sonríen, hoy llega al fondo de mi alma el sol, hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado... ¡hoy creo en dios!
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Gustavo Adolfo Bécquer Rima XIII
Tu pupila es azul y, cuando ríes, su claridad süave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana que en el mar se refleja. Tu pupila es azul y, cuando lloras, las transparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una   vïoleta. Tu pupila es azul y, si en su fondo como un punto de luz radia una idea, me parece en el cielo de la tarde una perdida estrella.
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Siglo XX Luis Alberto de Cuenca El poeta a su amada Para que no le tire bombas
Has mirado la selva de mi pecho. Le has dado fuego a todos mis olvidos. Has llenado de muertos y de heridos El pacífico reino de mi lecho.
Te has subido a la lámpara del techo Para bombardearme los sentidos. Has vertido explosión en mis oídos Con tu voz nuclear siempre al acecho.
No más fisión, amor, no más ojivas Ni más misiles en mi dormitorio Cese con tu victoria tus enojos.
Me rindo. Tú has ganado. Mientras vivas, No alcanzarás un triunfo tan notorio: Me has volado la mente con tus ojos.
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CHIQUILLA Seguridad Social
Por la mañana yo me levanto y voy corriendo desde mi cama, para poder ver a esa chiquilla por mi ventana.
Porque yo llevo to' el día sufriendo, ya que la quiero con toda el alma. Y la persigo en mis pensamientos de madrugada.
Tengo una cosa que me arde dentro, que no me deja pensar en nada que no sea de esa chiquilla y de su mirada.
Y yo la miro. Y ella no me dice nada.
Pero sus dos ojos negros se me clavan como espadas. Pero sus dos ojos negros se me clavan como espadas.
Ay chiquilla!
Ese silencio que me desvive me dice cosas que son tan claras. Y yo no puedo, no puedo, no puedo dejar de mirarla.
Y yo le tengo que decir pronto que estoy loquito de amor por ella. Y que sus ojos llevan el fuego de alguna estrella.
Que las palabras se quedan cortas para decir todo lo que siento, pues mi chiquilla es lo más bonito del firmamento.
Y yo la miro. Y ella no me dice nada.
Pero sus dos ojos negros se me clavan como espadas. Pero sus dos ojos negros se me clavan como espadas.
Y yo la quiero. Como el sol a la mañana.
Como los rayos de luz a mi ventana yo la quiero. Como los rayos de luz a mi ventana, ay chiquilla.
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Octavio Paz TUS OJOS
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, Silencio que habla, Tempestades sin viento, mar sin olas, Pájaros presos, doradas fieras adormecidas, Topacios impíos como la verdad, Otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el Hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, Playa que la mañana encuentra constelada de ojos, Cesta de frutos de fuego, Mentira que alimenta, Espejos de este mundo, puertas del más allá, Pulsación tranquila del mar al mediodía, Absoluto que parpadea, Páramo.
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Presuntos Implicados ME DAS EL MAR
Yo, que soy andar, Me anclé al azul de tu mirar Sintiendo paz. Me das el mar en tu mirada. Me acuna el mar y sé que tú Alejarás con la pausada luz De tu mirar todo mi mal. Me das el mar con tu mirada. Me acuna el mar de tu mirada. En las suaves aguas de tu mar me perderé, Seré un mal pirata, tus tesoros guardaré. Uh, por tu amor. Uh, por mi bien. Me das el mar con tu mirada. Me acuna el mar de tu mirada. Yo, qué poco fui, Antes de ser por ti estela y sal Nave y lugar. Me das el mar con tu mirada. Me acuna el mar de tu mirada.
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          Texto enviado por Felipe Zayas
              Ojos garzos ha la niña,         ¿quién ge los namoraría ?         Son tan lindos y tan vivos         que a todos tienen cativos,         y solo la vista dellos         me ha robado los sentidos,         y los hace tan esquivos         que roba la alegría.         ¿Quién ge los namoraría?
                      Juan del Encina
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