|
 
|
 
  Agradecemos a Óscar Ramos el envío de estos textos.
 
Textos clásicos
 
¡Pobre barquilla mía      entre peñascos rota,  540      sin velas desvelada      y entre las olas sola!      ¿Adónde vas perdida,      adónde, di, te engolfas,      que no hay deseos cuerdos  545      con esperanzas5 locas?        Como las altas naves      te apartas animosa      de la vecina tierra      y al fiero mar te arrojas.  550      Igual en las fortunas,      mayor en las congojas,      pequeña en las defensas,      incitas a las ondas.      Advierte que te llevan  555      a dar entre las rocas      de la soberbia envidia,      naufragio de las honras.      Cuando por las riberas      andabas costa a costa,  560      nunca del mar temiste      las iras procelosas:      segura navegabas,      que por la tierra propia      nunca el peligro es mucho  565    -150-    adonde el agua es poca.      Verdad es que en la patria      no es la virtud dichosa,      ni se estimó la perla      hasta dejar la concha.  570      Dirás que muchas barcas      con el favor en popa,      saliendo desdichadas,      volvieron venturosas.      No mires los ejemplos  575      de las que van y tornan,      que a muchas ha perdido      la dicha de las otras.      Para los altos mares      no llevas cautelosa  580      ni velas de mentiras      ni remos ni lisonjas.      ¿Quién te engañó, barquilla?      Vuelve, vuelve la proa,      que presumir de nave  585      fortunas ocasiona.      ¿Qué jarcias te entretejen?      ¿Qué ricas banderolas      azote son del viento      y de las aguas sombra?  590      ¿En qué gavia descubres,      del árbol alta copa,      la tierra en perspectiva,      del mar incultas orlas?      ¿En qué celajes fundas  595      que es bien echar la sonda      cuando, perdido el rumbo,      erraste la derrota?      Si te sepulta arena,      ¿qué sirve fama heroica?   600    -151-    que nunca desdichados      sus pensamientos logran.      ¿Qué importa que te ciñan      ramas verdes o rojas,      que en selvas de corales  605      salado césped brota?      Laureles de la orilla      solamente coronan      navíos de alto borde      que jarcias de oro adornan.  610      No quieras que yo sea      por tu soberbia pompa      Faetonte de barqueros      que los laureles lloran.      Pasaron ya los tiempos  615      cuando lamiendo rosas      el céfiro bullía      y suspiraba aromas.      Ya fieros huracanes      tan arrogantes soplan,  620      que salpicando estrellas,      del sol la frente mojan.      Ya los valientes rayos      de la vulcana forja      en vez de torres altas  625      abrasan pobres chozas.      Contenta con tus redes      a la playa arenosa      mojado me sacabas       pero vivo, ¿qué importa?  630      Cuando de rojo nácar      se afeitaba la aurora,      más peces te llenaban      que ella lloraba aljófar.      Al bello sol que adoro,  635    -152-    enjuta ya la ropa,      nos daba una cabaña      la cama de sus hojas       esposo me llamaba,      yo la llamaba esposa,  640      parándose de envidia      la celestial antorcha.      Sin pleito, sin disgusto,      la muerte nos divorcia       ¡ay de la pobre barca  645      que en lágrimas se ahoga!      Quedad sobre la arena,      inútiles escotas,      que no ha menester velas      quien a su bien no torna.  650      Si con eternas plantas      las fijas luces doras,      ¡oh dueño de mi barca!,      y en dulce paz reposas,      merezca que le pidas  655      al bien que eterno gozas      que adonde estás me lleve,      más pura y más hermosa.      Mi honesto amor te obligue,      que no es digna victoria  660      para quejas humanas      ser las deidades sordas.      Mas ¡ay, que no me escuchas!...      Pero la vida es corta:      viviendo, todo falta   665      muriendo, todo sobra.
 
  Lope de Vega " Poesías líricas" , VI |
 
|
  ¿Dónde vas, ignorante navecilla, que, olvidando que fuiste un tiempo haya, aborreces la arena desta orilla, donde te vio con ramos esta playa, y el mar también que amenazarla osa, si no más rica, menos peligrosa?... No aguardes que naufragios acrediten a costa de tus jarcias mis razones deja que en paz sus campos los habiten los nadadores mudos, los tritones: mas si de navegar estás resuelta, ya le prevengo llantos a tu vuelta.
 
F. de Quevedo, " Las tres musas" , 145 |
 
Barquito de papel, sin nombre, sin patrón y sin bandera, navegando sin timón donde la corriente quiera.
Aventurero audaz, jinete de papel cuadriculado, que mi mano sin pasado sentó a lomos de un canal.
Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar era jugar con el viento, era una sonrisa a tiempo, fugándose feliz de país en país, entre la escuela y mi casa, después el tiempo pasa y te olvidas de aquel barquito de papel.
Barquito de papel, en qué extraño arenal han varado tu sonrisa y mi pasado, vestidos de colegial.
Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar era jugar con el viento era una sonrisa a tiempo.
 
Joan Manuel Serrat  1971 |
 
|
Texto enviado por Òscar Pérez
AMORES
Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar.
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprieta mis manos
el otro lo mueve el azar.
Quien no escribió poemas
huyendo de la soledad,
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar.
Y quien, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quien no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.
Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar,
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar.
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar,
míralo al caer la tarde
que no lo vengan a pisar.
Quien no escribió...
"
Amores"
. Canción de Mari Trini
|
|