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Textos clásicos
 
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  Con esto, se fue la Pipota, diciéndoles: - Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdistes en la mocedad, como yo los lloro.
 
Rinconete y Cortadillo, M. de Cervantes, Madrid, Alianza 1992. P. 52
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  Inesperadamente, Mutis nos soltó el discurso más largo de su vida: “Collige,, virgo, rosas significa: chingad cuanto podáis, chavalitas menores de edad. Chingad con nosotros, los astutos latinos. Coged las rosas carnales, porque luego sólo podréis coger las flores de papel y de cera. Coged la rosa flácida de nuestros músculos varoniles, la rosa fermentada de nuestra vejez, porque dentro de poco sólo podréis aspirar el perfume de esas rosas polvorientas que son los pompones de maquillaje. ¿Entendido? Eso es lo que los romanos les recomendaban a las chavalitas, que chingaran ocho o nueve veces diarias con los senadores y con los poetas épicos. Porque mucho latín y mucha hostia, pero todos andaban majaras por el sexo gratuito (...)" .
El pensamiento de los monstruos, Felipe Benítez Reyes, Barcelona, Tusquets, 2002. Pp. 85-86
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  ¿Qué pretendes con tu abatimiento y tu agonía gratuitas? No le añadas fuego al fuego para aumentar la locura. Ésta es la vida. Esto es lo que hay. Cenizas y confusión. Pero también prodigios y grandeza. Napoleón sabía que vivimos y morimos entre maravillas. Tú también deberías saberlo, deberías saber que del barro nacen flores, y de tu tristeza puedes obtener fuerza en lugar de depresión. Somos carne mortal, pero lo mortal es para los mortales, como decía Píndaro. Aprovecha tu mortalidad, apura tu tiempo hasta las heces. Somos ciegos que pretenden comprender el arco iris, pero, Luz, ¿qué más da?, ¿qué más da?, ¿es que no notas cómo bulle la vida a tu alrededor?
 
Los estados carenciales, Á. Vallvey,
Madrid, Destino, 2002. Pp. 37-38.
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  Entrégate a todo amor, hermosa joven,
pues huye día a día la juventud.
¿Quieres pagar mayor tributo a la muerte
que el que ella misma se cobrará cuando te desnude?
 
Poemas de la India en   Equipaje de mano, Martín López-Vega
Madrid, Acuarela, 2000, p. 56.
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A SU ESQUIVA SEÑORA
 
Por eso ahora, mientras colores juveniles
afloran a tu piel como al alba el rocío
y tu alma deseosa por cada poro
transpira fuegos instantáneos,
pasémonoslo bien mientras podamos
y, como aves de presa entregadas a amarse,
antes devoremos nuestro tiempo con prisa
en vez de languidecer ante su lenta caza.
Echemos a rodar toda nuestra fuerza
y toda la dulzura en una misma bola
y con áspera lucha rasguemos los placeres
por todas las puertas de hierro de la vida.
Así, aunque no podamos hacer que nuestro sol
se detenga, sí al menos podremos gobernar su carrera. (32-45)
 
Andrew Marwell en  Antología Esencial de la Poesía Inglesa,
Ángel Rupérez (ed.), Madrid, Espasa, 2000, p. 138.
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Hoy puede ser un gran día. Plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti.
  Dale el día libre a la experiencia para comenzar, y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
  No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel. Hoy puede ser un gran día, duro con él.
  Hoy pueder ser un gran día donde todo está por descubrir, si lo empleas como el último que te toca vivir.
  Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol, y no dosifiques los placeres si puedes, derróchalos.
  Si la rutina te aplasta, dile que ya basta de mediocridad. Hoy puede ser un gran día, date una oportunidad.
  Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar.
  Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti. No lo mires desde la ventana y siéntate al festín.
  Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien.
  Hoy puede ser un gran día y mañana también.
  Joan Manuel Serrat  1981 |
 
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Texto enviado por Òscar Pérez Silvestre
Ilustre y hermosísima María, mientras se dejan ver a cualquier hora en tus mejillas la rosada aurora, Febo en tus ojos, y en tu frente el día,
y mientras con gentil descortesía mueve el viento la hebra voladora que la Arabia en sus venas atesora y el rico Tajo en sus arenas cría
antes que de la edad Febo eclipsado, y el claro día vuelto en noche oscura, huya la aurora del mortal nublado
antes que lo que hoy es rubio tesoro venza a la blanca nieve su blancura, goza, goza el color, la luz, el oro
Luis de Góngora
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Texto enviado por Òscar Pérez Silvestre
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello
mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello
goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o viola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Luis de Góngora
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Texto enviado por Mª Amparo Martínez Peris
La hora
Tómame ahora que aún es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aún es sombría esta taciturna cabellera mía.
Ahora , que tengo la carne olorosa, y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligera la sandalia viva de la primavera
Ahora que en mis labios repica la risa como una campana sacudida a prisa. Después...¡oh, yo sé que nada de eso más tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo como ofrenda puesta sobre un mausoleo. ¡Tómame ahora que aún es temprano y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca. hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés?
Juana de Ibarbourou (Uruguay 1892-1979)
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Texto enviado por Òscar Pérez Silvestre
Oye latir la noche en la voz subterránea de las tardes, y chascar la hojarasca del otoño en el suave mecerse de las frondas de mayo. Podredumbre en desorden ya acelera la muerte bajo la piel hermosa de los cuerpos. Apresúrate, pues, corazón jubiloso. Goza tarde, hojas verdes, luz viva en el cabello, claveles, labios que tus ojos siguen, piel de la frente y cuello y alegre primavera.
Francisco Álvarez Velasco
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Texto enviado por Òscar Pérez Silvestre
Las hebras de oro puro que la frente cercan en ricas vueltas, do el tirano señor teje los lazos con su mano, y arde en la dulce luz, resplandeciente, cuando el invierno frío se presente vencedor de las flores del verano, el purpúreo color tornado vano, en plata volverán su lustre ardiente. Y no por eso amor mudará el puesto, que el valor lo asegura y cortesía, el ingenio y del alma la nobleza. Es mi cadena y fuego el pecho honesto, y virtud generosa, Lumbre mía, de vuestra eterna, angélica belleza.
Fernando de Herrera (1534-1597)
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Texto enviado por Òscar Pérez Silvestre
Himno medieval, que hoy es himno universitario en toda Europa.
Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus. Post iucundam iuventutem, post molestam senectutem, nos habebit humus.   Ubi sunt qui ante nos in mundo fuere? Vadite ad superos, transite ad inferos, ubi iam fuere.   Vivat Academia, vivant professores. Vivat membrum quodlibet, vivant membra quaelibet, semper sint in flore.   Vita nostra brevis est, breve finietur. Venit mors velociter, rapit nos atrociter, nemini parcetur.
Vivat nostra societas! Vivant studiosi! Crescat una veritas, floreat fraternitas, patriae prosperitas.   Vivat et Republica, et qui illam regit. Vivat nostra civitas, Maecenatum charitas, quae nos hic protegit.   Pereat tristitia, pereant osores. Pereat diabolus, quivis antiburschius, atque irrisores.
Alma Mater floreat quae nos educavit, caros et conmilitones dissitas in regiones sparsos congregavit.
(traducción)
Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes. Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra.
¿Dónde están los que antes que nosotros pasaron por el mundo? Subid al mundo de los cielos, descended a los infiernos, donde ellos ya estuvieron.
Viva la Universidad, vivan los profesores. Vivan todos y cada uno de sus miembros, resplandezcan siempre.
Nuestra vida es corta, en breve se acaba. Viene la muerte velozmente, nos arrastra cruelmente, no respeta a nadie.
¡Viva nuestra sociedad! ¡Vivan los que estudian! Que crezca la única verdad, que florezca la fraternidad y la prosperidad de la patria.
Viva también el Estado, y quien lo dirige. Viva nuestra ciudad, y la generosidad de los mecenas que aquí nos acoge.
Muera la tristeza, mueran los que odian. Muera el diablo, cualquier otro monstruo, y quienes se burlan.
Florezca el Alma Mater que nos ha educado, y ha reunido a los queridos compañeros que por regiones alejadas estaban dispersos.
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Texto enviado por Maru Segrelles
(Habla de su madre, que está en la UVI):
 
Una enfermera viene y no podemos evitar preguntarle
lo de siempre aun a sabiendas de que no nos puede dar más información
que la que los médicos nos han proporcionado. Pero nos la da. No
exactamente información, un nuevo punto de vista, una actitud diferente
a la hora de evaluar la cuestión, su particular interpretación del
"
carpe diem" : " Ustedes aférrense al día. Piensen que hoy sigue aquí, y
eso es bueno. No intenten pensar en cómo va a ser mañana, sólo en que
hoy sigue aquí, que resiste" . Únicamente nos ha dedicado tres minutos,
pero nos ha regalado un mundo.
Un milagro en equilibrio, Lucía Etxebarria
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Texto enviado por Felipe Zayas
A Irene García
(criada)
En el soto,
los alamillos bailan
uno con otro.
Y el arbolé,
con sus cuatro hojitas,
baila también.
¡Irene!
Luego vendrán las lluvias
y las nieves.
Baila sobre lo verde.
Sobre lo verde, verde,
que te acompaño yo.
¡Ay cómo corre el agua!
¡Ay mi corazón!
En el soto,
los alamillos bailan
uno con otro.
Y el arbolé,
con sus cuatro hojitas,
baila también.
Federico García Lorca, Canciones. |
 
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Texto enviado por Felipe Zayas
QUE SE NOS VA LA PASCUA
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Mozuelas las de mi barrio, loquillas y confiadas, mirad no os engañe el tiempo, la edad y la confianza. No os dejéis lisonjear de la juventud lozana, porque de caducas flores teje el tiempo sus guirnaldas. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Vuelan los ligeros años y con presurosas alas nos roban, como harpías, nuestras sabrosas viandas. La flor de la maravilla esta verdad nos declara, porque le hurta la tarde lo que le dio la mañana. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Mirad que cuando pensáis que hacen la señal de la alba las campanas de la vida, es la queda, y os desarma de vuestro color y lustre, de vuestro donaire y gracia, y quedáis todas perdidas por mayores de la marca. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Yo sé de una buena vieja que fue un tiempo rubia y zarca, y que al presente le cuesta harto caro el ver su cara, porque su bruñida frente y sus mejillas se hallan más que roquete de obispo encogidas y arrugadas. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Y sé de otra buena vieja que un diente que le quedaba se lo dejó estotro día sepultado en unas natas y con lágrimas le dice: «Diente mío de mi alma. yo sé cuándo fuistes perla, aunque ahora no sois nada». ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Por eso, mozuelas locas, antes que la edad avara el rubio cabello de oro convierta en luciente plata, quered cuando sois queridas, amad cuando sois amadas mirad, bobas, que detrás se pinta la ocasión calva. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Luis de Góngora
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Texto enviado por Felipe Zayas
Los espinos
Verdor nuevo los espinos Tienen ya por la colina, Toda de púrpura y nieve En el aire estremecida.
Cuántos ciclos florecidos Les has visto aunque a la cita Ellos serán siempre fieles, Tú no lo serás un día.
Antes que la sombra caiga, Aprende cómo es la dicha Ante los espinos blancos Y rojos en flor. Ve. Mira.
Luis Cernuda, Como quien espera el alba
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Texto enviado por Felipe Zayas
COLLIGE, VIRGO, ROSAS
Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama. Y enciéndete en la noche que ahora empieza, y entre tantos amigos (y conmigo) abre los grandes ojos a la vida con la avidez preciosa de tus años. La noche, larga, ha de acabar al alba, y vendrán escuadrones de espías con la luz, se borrarán los astros, y también el recuerdo, y la alegría acabará en su nada.
Más, aunque así suceda, enciéndete en la noche, pues detrás del olvido puede que ella renazca, y la recobres pura, y aumentada en belleza, si en ella, por azar, que ya será elección, sellas la vida en lo mejor que tuvo,
cuando la noche humana se acabe ya del todo, y venga esa otra luz, rencorosa y extraña, que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.
FRANCISCO BRINES, El otoño de las rosas. |
 
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Texto enviado por Ángel Gago Condado
Vives ya en la estación del tiempo rezagado: lo has llamado el otoño de las rosas. Aspíralas y enciéndete. Y escucha, cuando el cielo se apague, el silencio del mundo.
Francisco Brines. El otoño de las rosas. (Editorial Renacimiento, Sevilla, 1997)
FRANCISCO BRINES, El otoño de las rosas. |
 
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Texto enviado por Ángel Gago Condado
En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende el corazón y lo refrena
y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena
coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre.
Garcilaso de la Vega (1501?-1536) |
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