La escritura

La confección de un texto epigráfico es un complejo proceso que consta de las siguientes fases:
  1. Redacción previa sobre papiro o pergamino. Se elaboraba en escritura común (o cursiva), a la que los romanos llamaban forma.
  2. Ordinatio, trazado de las líneas horizontales a modo de plantilla, y trazado leve -con punta de metal, carboncillo o pincel- de las letras de la inscripción.
  3. Incisión definitiva de la inscripción, que se hacía en letra capital, siempre mayúscula.
La letra capital puede ser:
  1. Arcaica, de trazos poco uniformes y sin apices.
  2. Cuadrada, de formas iguales, proporcinadas, con ápices y una armónica distribución del texto.
  3. Actuaria (rústica), de trazo más estrecho y alto, con algunas letras que sobresalen de las demás.
  4. Uncial , de tiempos del Bajo Imperio y con rasgos peculiares.
  5. Cursiva, escritura descuidada y rápida (con stylus sobre tablillas).