El alfabeto y los números


En torno al siglo II a.C. quedó fijado el alfabeto latino de 23 signos, que se mantuvo sin casi alteraciones durante todo el Imperio.

A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X, Y, Z

La grafía V corresponde tanto al sonido vocálico /u/ como consonántico /v/, del mismo modo que la I representa los sonidos /i/ y /j/. En ninguna inscripción romana veremos las grafías U y J, que fueron introducidas en el Renacimiento para distinguir los valores vocálicos y los consonánticos.

Los romanos, como los griegos, utilizaron letras para representar los números. Una barra horizontal sobre la cifra servía para multiplicar por mil, y una caja para multiplicarla por cien mil.
Las inscripciones también presentan signos diacríticos especiales. Estos signos son:
  • Apex, una especie de acento agudo, se utiliza en las inscripciones, aparte de su posible valor gramatical, con fines exclusivamente decorativos. 
  • Sicilicus, con forma de acento circunflejo, indica que la letra sobre la que va ha de ser leída dos veces.
Los lapicidas romanos usaron también la interpunción para separar palabras y con fines decorativos a comienzo o final de línea. Esta interpunción se coloca a media altura de la línea. La forma de interpunción más empleada es el triángulo con el vértice hacia abajo; con menor frecuencia aparecen los cuadrados. En el siglo I d.C. aparece una interpunción en forma de hoja (hedera distinguens), y en el siglo II se usa también el círculo.