Pedro de Valencia
De Apuntes de latín, la enciclopedia libre.
| Revisión de 00:00 11 mar, 2005 Admin (Discusión | contribuciones) ← Go to previous diff |
Revisión de 00:02 11 mar, 2005 Admin (Discusión | contribuciones) Go to next diff → |
||
| Línea 9: | Línea 9: | ||
| Comenzó sus estudios de latinidad en la escuela de Zafra, donde fue su maestro Antonio Márquez, pariente suyo y buen poeta latino. Hacia 1568 la familia se trasladó a Córdoba, y allí prosiguió Valencia sus estudios de Artes en el Colegio de la Compañía de Jesús. Durante este período cordobés recibió clases de Francisco Gómez, que con toda seguridad le infundiría interés y afición por los estudios bíblicos. | Comenzó sus estudios de latinidad en la escuela de Zafra, donde fue su maestro Antonio Márquez, pariente suyo y buen poeta latino. Hacia 1568 la familia se trasladó a Córdoba, y allí prosiguió Valencia sus estudios de Artes en el Colegio de la Compañía de Jesús. Durante este período cordobés recibió clases de Francisco Gómez, que con toda seguridad le infundiría interés y afición por los estudios bíblicos. | ||
| - | Aunque su gusto se inclinaba por la Teología, sus padres lo enviaron a Salamanca a estudiar Leyes, donde aparece matriculado en 1573, y donde permaneció probablemente hasta 1576. Enseguida destacó por su preparación en teología y en humanidades clásicas. Al decir de la nota biográfica comentada, habiendo llegado a sus manos una edición de los poetas épicos griegos, pidió a [[El Brocense]] que le enseñara bien esta lengua. Por entonces compró también la traducción de los Salmos en versos latinos de [[Arias Montano]], al que enseguida empezó a admirar. | + | Aunque su gusto se inclinaba por la Teología, sus padres lo enviaron a Salamanca a estudiar Leyes, donde aparece matriculado en 1573, y donde permaneció probablemente hasta 1576. Enseguida destacó por su preparación en teología y en humanidades clásicas. Al decir de la nota biográfica comentada, habiendo llegado a sus manos una edición de los poetas épicos griegos, pidió a [[El Brocense]] que le enseñara bien esta lengua. Por entonces compró también la traducción de los Salmos en versos latinos de [[Montano Arias Montano]], al que enseguida empezó a admirar. |
| - | Tras graduarse en Leyes, y habiendo muerto entretanto su padre, vuelve a Zafra, donde, sin olvidar las leyes, su actividad principal será la lectura de libros clásicos, latinos y griegos. Durante este período se hizo con un ejemplar de la ''Biblia Regia'', e hizo que fuera mayor su admiración por [[Arias Montano]]. Sebastián Pérez, amigo común, le facilitó a Valencia el contacto con [Montano[Arias Montano]], con quien estuvo en la Peña entre 1578 y 1579, aprendiendo Sagrada Escritura y hebreo. | + | Tras graduarse en Leyes, y habiendo muerto entretanto su padre, vuelve a Zafra, donde, sin olvidar las leyes, su actividad principal será la lectura de libros clásicos, latinos y griegos. Durante este período se hizo con un ejemplar de la ''Biblia Regia'', e hizo que fuera mayor su admiración por [[Arias Montano]]. Sebastián Pérez, amigo común, le facilitó a Valencia el contacto con [[Arias Montano]], con quien [[Link title]]estuvo en la Peña entre 1578 y 1579, aprendiendo Sagrada Escritura y hebreo. |
| En 1587 casó su prima hermana Inés de Ballesteros, con dispensa de Roma que le consiguió directamente Arias Montano. Tuvo varios hijos . La nota biográfica, tras referirse a sus hijos, hace una relación de sus mejores amigos y termina diciendo: “vivió 64 años, con muy buena salud, hasta un año antes de morir, que se fue enflaqueciendo y melancolizando de manera que pasaba con desconsuelo y desaliento, que fue creciendo has que murió”. | En 1587 casó su prima hermana Inés de Ballesteros, con dispensa de Roma que le consiguió directamente Arias Montano. Tuvo varios hijos . La nota biográfica, tras referirse a sus hijos, hace una relación de sus mejores amigos y termina diciendo: “vivió 64 años, con muy buena salud, hasta un año antes de morir, que se fue enflaqueciendo y melancolizando de manera que pasaba con desconsuelo y desaliento, que fue creciendo has que murió”. | ||
Revisión de 00:02 11 mar, 2005
PEDRO DE VALENCIA (1555-1620)
Vida.
Los datos principales sobre la vida de Pedro de Valencia se encuentran en el manuscrito 5781 de la Biblioteca Nacional, en los folios 135-136, nota biográfica que debió ser escrita poco después de la muerte del humanista y cuyo autor nos es desconocido .
Pedro de Valencia nació en Zafra el 17 de noviembre de 1555, hijo de Melchor de Valencia, natural de Córdoba, y de Ana Vázquez, de Segura de León (Badajoz).
Comenzó sus estudios de latinidad en la escuela de Zafra, donde fue su maestro Antonio Márquez, pariente suyo y buen poeta latino. Hacia 1568 la familia se trasladó a Córdoba, y allí prosiguió Valencia sus estudios de Artes en el Colegio de la Compañía de Jesús. Durante este período cordobés recibió clases de Francisco Gómez, que con toda seguridad le infundiría interés y afición por los estudios bíblicos.
Aunque su gusto se inclinaba por la Teología, sus padres lo enviaron a Salamanca a estudiar Leyes, donde aparece matriculado en 1573, y donde permaneció probablemente hasta 1576. Enseguida destacó por su preparación en teología y en humanidades clásicas. Al decir de la nota biográfica comentada, habiendo llegado a sus manos una edición de los poetas épicos griegos, pidió a El Brocense que le enseñara bien esta lengua. Por entonces compró también la traducción de los Salmos en versos latinos de Montano Arias Montano, al que enseguida empezó a admirar.
Tras graduarse en Leyes, y habiendo muerto entretanto su padre, vuelve a Zafra, donde, sin olvidar las leyes, su actividad principal será la lectura de libros clásicos, latinos y griegos. Durante este período se hizo con un ejemplar de la Biblia Regia, e hizo que fuera mayor su admiración por Arias Montano. Sebastián Pérez, amigo común, le facilitó a Valencia el contacto con Arias Montano, con quien Link titleestuvo en la Peña entre 1578 y 1579, aprendiendo Sagrada Escritura y hebreo.
En 1587 casó su prima hermana Inés de Ballesteros, con dispensa de Roma que le consiguió directamente Arias Montano. Tuvo varios hijos . La nota biográfica, tras referirse a sus hijos, hace una relación de sus mejores amigos y termina diciendo: “vivió 64 años, con muy buena salud, hasta un año antes de morir, que se fue enflaqueciendo y melancolizando de manera que pasaba con desconsuelo y desaliento, que fue creciendo has que murió”.
Entre 1590 y 1607, probablemente imparte enseñanzas de griego y otras materias en la escuela ducal de Zafra, ayuda a Montano en algunas de sus obras, le sirve de amanuense, prologa o se encarga de la publicación de algunos de sus libros, y publica él mismo su Academica sive de iudicio erga verum ex ipsis primis fontibus (Amberes, 1596), única de sus obras editada en vida. Tras la muerte de Montano (1598), Pedro de Valencia se constituye en su albacea literario, y continúa componiendo diversos escritos sociales, políticos y económicos.
En 1607 es nombrado Cronista Real, cargo que supondrá un desahogo económico para su maltrecha hacienda, pero que le cargará con graves obligaciones: censuras de libros, elaboración de una historia de Felipe III, Relaciones de Indias... Por otra parte, al final de su vida, Valencia se vio implicado en una serie de polémicas y conflictos: defensa de la ortodoxia de su maestro Montano, firme oposición a los partidarios de la autenticidad del pergamino y láminas de Granada , informe sobre los excesos cometidos en el auto de fe de Logroño (1610), en relación con la represión de la brujería . El 25 de marzo de 1620 otorgó testamento , y murió en Madrid el 10 de abril de 1620.
Como su maestro Montano, Pedro de Valencia fue un hombre de saberes enciclopédicos. No sólo conocía los escritores grecolatinos importantes, sino todos, desde los más arcaicos a los más tardíos. Esta inmensa erudición era razón suficiente para que, primero su casa en Zafra, y luego, con mucha mayor intensidad, su domicilio madrileño de la calle de Leganitos, se convirtieran en lugar de peregrinaje, personal o epistolar, para solicitar un dictamen de experto, una opinión autorizada, un consejo razonado y certero sobre algún problema arduo de tipo legal, filológico, filosófico, literario, bíblico, social, político o económico.
Sus escritos, dada su vasta erudición, abarcan una amplio campo de temas y contenidos, pero han corrido una suerte muy desdichada: sus obras (excepto sus Academica) no fueron publicadas ni en vida del autor ni en los siglos posteriores. Ha habido que esperar hasta el siglo XX para que algunos de sus escritos vean la luz . Uno de los motivos principales de esta falta de publicación de sus obras puede estar en la innata modestia de Pedro de Valencia: estaba convencido de que sus escritos carecían de valor, tal vez abrumado por su admiración hacia Arias Montano .
Vamos a reseñar a continuación lo más sobresaliente de su producción, casi toda ella en castellano, distribuyéndola en cuatro apartados. 1. Escritos bíblicos y religiosos.
- Exposición del primer capítulo del Génesis. - Comentarios al versículo de San Lucas I, 66. - Comentario sobre el Padre Nuestro. - De los autores de los Libros Sagrados y del tiempo en que se escribieron. - De la tristeza según Dios y según el mundo. - Ejemplos de Príncipes, Prelados y otros varones ilustres que dejaron oficios y dignidades y se retiraron. - Para declaración de una gran parte de la historia apostólica en los Actos y en la Epístola ad Galatas. - Explicación de dos lugares de San Pablo. - Sobre la paráfrasis caldaica del P. Andrés de León.
En estos escritos Valencia sigue las huellas de Montano: método rigurosamente filológico (basado en el estudio de los textos originales griego y hebreo), sentido crítico exigente, abrumadores conocimientos bíblicos, gran erudición en autores griegos y latinos.
2. Escritos filosóficos.
En este apartado figura su obra más famosa , y la única publicada en vida del autor, Academica sive de iudicio erga verum ex ipsis primis fontibus (Amberes, 1596). La obra surge como respuesta al requerimiento de su amigo García de Figueroa, zafrense ocupado como ayuda de cámara de Felipe III, quien le había solicitado un estudio claro y sencillo que le ayude a entender las Cuestiones académicas de Cicerón, obra mutilada y oscura, llena de problemas interpretativos. Pero Valencia fue mucho más allá.
Es una muy buena síntesis del pensamiento filosófico acerca del criterio de la verdad desde Sócrates a Cicerón. Tras unas consideraciones sobre el origen y las partes de la filosofía, divide a los filósofos en dogmáticos y escépticos, y pasa revista a la historia y evolución de la doctrina académica.
Las Academica es un texto de historia de la filosofía en el sentido moderno del término. En el siglo XVI pocos textos son comparables al de Valencia en rigurosidad, en el manejo de fuentes y en el reflejo fiel de las opiniones de los autores estudiados.
3. Escritos de crítica literaria.
En este apartado sobresale su famosísima Carta a D. Luis de Góngora en censura de sus poesías (sobre el Polifemo y las Soledades). Existen de esta carta dos versiones con variantes (manuscritos 3.906 y 5.585 de la Biblioteca Nacional). Góngora acudió a Pedro de Valencia por el alto aprecio en que tenía sus juicios , y éste le contestó con la carta en cuestión. Dada la formación eminentemente clásica del humanista zafrense, deberían disonarle al parecer las piruetas verbales y la retorcida afectación de los citados poemas de Góngora. Pero Dámaso Alonso ha puesto de manifiesto la comprensión de Valencia, hombre abierto y moderno, respecto a las innovaciones gongorinas; de hecho, en la carta hay grandes elogios de Góngora y su poesía, mas no deja de ponerle algunos reparos, dirigidos a la oscuridad y afectación de algunas expresiones.
4. Escritos sociales y económicos.
Quizá sea este el apartado más interesante para el hombre de hoy. Estos escritos suelen llevar el rótulo de Discursos, esto es, ensayos o tratados. Algunos de los más importantes son:
- Tratado acerca de los moriscos de España. En cuanto al problema de los moriscos, Valencia está muy lejos de la propuestas brutales de ciertos personajes, incluso eclesiásticos: pasarlos a cuchillo o castrarlos y llevarlos a Terranova para murieran allí de frío y de hambre. Tampoco es partidario de la expulsión. Propone la dispersión por España, evitando concentraciones; que se les deje enriquecerse, pues “las riquezas hacen a los hombres cobardes” por el miedo a perderlas; que se permitan los matrimonios mixtos, y se intente integrarlos y asimilarlos. Desgraciadamente no se hizo caso a las propuestas de Valencia .
- Discurso acerca de los cuentos de las brujas y cosas tocantes a magia. Lo dirigió a D. Bernardo de Sandoval, arzobispo de Toledo e Inquisidor General, después de leer “con horror y asco” el auto de fe de Logroño de 1610 . Afirma que los aquelarres y las brujerías pueden explicarse de varias maneras, pero todas ellas naturales. Se vale también de su erudición clásica, y habla en sus explicaciones de los misterios de Eleusis y las Bacanales, cita una larga lista de autores griegos y latinos y traduce unos pocos versos de las Bacantes de Eurípides. Critica los métodos de la Inquisición, que carecen a menudo de garantías jurídicas, y rechaza como nulas las declaraciones arrancadas bajo presión o tortura.
- Discurso sobre el pergamino y láminas de Granada. La polémica sobre el pergamino de la torre Turpiana, y, luego, sobre los plomos del Sacromonte duró muchos años. Se trataba de textos de contenido religioso, supuestamente antiquísimos. Eran una clara falsificación moderna, pero el arzobispo de Granada, Pedro de Castro, alentó a los partidarios de la autenticidad, que hacían demagogia sobre el pueblo llano, y el problema se recrudeció, teniendo que intervenir la propia Roma. Ya Arias Montano, uno de los primeros consultados, denunció abiertamente la falsificación del pergamino, y lo mismo hizo dos años más tarde con las láminas de plomo. La conclusión de Pedro de Valencia es clara: “Tengo para mí que es todo ello impostura y engaño muy reciente, compuesto por hombres que por ventura viven hoy, y por hombres indoctos en la historia y doctrina eclesiástica y en las letras humanas y lenguas antiguas..., que si hubieran tenido aparato de erudición, muy más verosímil podrían haber hecho el engaño”.
- Discurso contra la ociosidad. Divide la sociedad en tres estamentos: los gobernantes civiles y eclesiásticos, los soldados y el pueblo llano (labradores y artesanos). Pasa revista a cada estamento y arremete contra el crecido número de clérigos y frailes, contra los estudiantes superiores que no estudian, contra los rentistas ociosos; todos ellos constituyen un claro parasitismo social. Aboga por el trabajo femenino.
- Discurso sobre el acrecentamiento de la labor de la tierra. Expone la necesidad de una profunda reforma agraria para corregir las desigualdades económicas.
- Discurso sobre el precio del trigo y Respuesta a algunas réplicas a este discurso. Se trata de los dos escritos más violentamente críticos del autor. Llega a llamar a los ricos explotadores antropófagos y homicidas. Su tesis es que no debe dejarse el precio del trigo a la ley salvaje de la oferta y la demanda, pues con precios prohibitivos los ricos explotarían a los pobres en una alimento tan esencial como el pan. Hace falta un claro intervensionismo del Estado a favor de “la gente ordinaria y popular, que es la mayor parte de la República”.
BIBLIOGRAFÍA:
- ALAN JONES, J., “Arias Montano and Pedro de Valencia”, Revista de Estudios Extremeños 35, 1979.
- CROCHE DE ACUÑA, F., “Datos ordenados para una biografía de Pedro de Valencia”, Revista de Estudios Extremeños 40,1984.
- HOLGADO REDONDO, A., Humanistas extremeños, Badajoz, Excmo. Ayuntamiento de Retamal de Llerena 2001.
- MARAVALL, J. A., “Reformismo social-agrario en la crisis del siglo XVII: tierra, trabajo y salario en Pedro de Valencia”, Bulletin Hispanique, LXXII, 1970.
- MOROCHO GAYO, G., “Introducción a una lectura de Pedro de Valencia. Primera parte (1555-1587)”, Pedro de Valencia. Obras Completas. Volumen V/1, León, Universidad de León, 1993.
- MOROCHO GAYO, G., “Introducción a una lectura de Pedro de Valencia. Segunda parte (1588-1620)”, Pedro de Valencia. Obras Completas. Volumen V/II, León, Universidad de León, 1995.
- NIETO IBÁÑEZ, J. M. (ed.), Humanismo y tradición clásica en España y América, León, Universidad de León, 2002.
- SALAZAR, A. “Arias Montano y Pedro de Valencia”, Revista de Estudios Extremeños, 1959.
- SUÁREZ SÁNCHEZ DE LEÓN, J. L., El pensamiento de Pedro de Valencia, Diputación Provincial de Badajoz, 1997.
